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lunes, 5 de mayo de 2014

Educación a ambos lados de la correa

Tu perro aprende, ¿y tú?

El proceso de educación de un perro, en muchas ocasiones, es más sencillo de lo que se puede pensar a priori. Conocer cómo funciona la cabeza del perro (esquema de aprendizaje) y aplicar a ello el sentido común llevará el proceso educativo del perro al éxito.

No obstante es también fundamental que el propietario/guía del perro adquiera los conocimientos necesarios para facilitar esta etapa formativa de su perro, y mantener la conducta deseada durante toda la vida de este.
Educación a ambos lados de la correa - Urancán Sevilla

En Urancán creemos, defendemos y recomendamos que todo trabajo (educación, modificación de conductas, terapias específicas, sociabilización, etc.) que nos sea delegado para un perro se haga siempre en presencia de su propietario y en su entorno. Con ello pretendemos que todo el periodo formativo sea para ambos.

En multitud de ocasiones un perro llega a un nuevo hogar sin que el propietario se haya formado previamente en distintos aspectos, básicos, que eviten futuros problemas en la convivencia de ambos.

Nos encontramos en una sociedad muy inducida por el término moda. Las tendencias de esta nos conducen a significativos cambios en nuestro estilo de vida y aspecto. Por desgracia el mundo canino, en lo concerniente al perro y sus razas, también está muy mediatizado por este fenómeno social y sus corrientes.

Debemos eliminar cualquier tendencia social sobre razas concretas cuando estemos decidiendo la adquisición de nuestro perro. No estamos ante una prenda de vestir que se pueda olvidar al fondo de nuestro armario cuando la moda el próximo año sea otra. Y por supuesto, cada raza tiene sus características y sus necesidades. Debemos analizar concienzudamente si sus particularidades son acordes a nosotros, a nuestro estilo de vida. Y también si podremos satisfacer sus demandas.

Aspectos a considerar sobre la raza (o cruce de estas) son el tamaño que alcanzará en edad adulta, su carácter genérico, su tolerancia con niños, sus cuidados específicos, su adaptación a distintas zonas climáticas, su grado de actividad, su aclimatación a vivir dentro o fuera de la vivienda, etc.

Conocer estas particularidades respecto a la raza que estés pensando adquirir evitará muchos problemas en un futuro. Por ejemplo, si tu estilo de vida es tranquilo y sedentario, nunca deberías elegir un perro que demande mucha actividad, mucho gasto energético. Estarás eligiendo a un perro que, potencialmente, puede sufrir mucha ansiedad el día de mañana. La ansiedad en un perro es sinónimo de malos comportamientos, ladridos excesivos, deterioros en el hogar, agresividad, etc.

Al igual que debemos conocer las características de la raza que estemos valorando adquirir, es sumamente importante obtener conocimientos sobre psicología canina. Un error muy común y que desemboca en multitud de problemas en el futuro es por nuestra innata predisposición a humanizar nuestro perro, aplicando para ello una psicología humana. Que ellos sepan interpretar la psicología humana es imposible, pero no que nosotros podemos hacer lo propio con la canina. Entender su lenguaje corporal, cómo es su esquema de aprendizaje, cómo se relacionan, cómo construir un vínculo firme perro/guía, cómo corregir y confirmar conductas, etc., hará posible que la convivencia del perro con nosotros, y con su entorno, sea excelente.

Tal y como dijimos antes, recomendamos que todo servicio de adiestramiento y/o educación canina se realice en el domicilio y entorno del perro, e interactuando a la vez de forma continua con su propietario/guía.

Analizar la conducta de cada perro, su estado emocional, tener una visión completa de su comportamiento, es más aconsejable hacerlo en su medio, donde concurren todas las circunstancias entre las que acontece su día a día.

De ese modo será más fácil observar el comportamiento del perro donde habitualmente se produce, y será en ese mismo habitat donde se construya y/o corrija el mismo. Además permitirá analizar si existe algún factor en el entorno del perro que afecte a su conducta.

También evitamos traslados en coches, a los que hay perros que no están habituados, así como el estrés que ocasiona en el perro estar en un sitio desconocido, con otros perros, y apartado de su propietario/guía.

Por otra parte, el perro asimilará la conducta que deseamos en el entorno donde luego tendrá que llevarla a cabo, y expuesto a los mismos estímulos externos que luego tendrá en su vida cotidiana.

Además, el propietario estará presente, de forma activa (participando en las sesiones), en todo el proceso educativo de su perro. Asimilando y adquiriendo los conocimientos necesarios para saber Cómo, Cuándo y Por Qué debemos corregir o premiar determinadas conductas. De ese modo, podrá conocer la evolución del perro de forma diaria, y de primera mano.

Igualmente el adiestrador/educador canino estará de forma exclusiva para nosotros durante ese tiempo, y no compartiendo el mismo con otros perros y propietarios. Realizará de forma personalizada a vuestro binomio cada jornada educativa.

Que sus conocimientos en psicología y educación canina crezcan sólo podrá aportar ventajas en el programa formativo del perro. Los servicios del adiestrador/educador canino, por regla general, suelen ser de 1 hora cada día. Luego es el propietario del perro el que está con este las 23 horas restantes, en las que determinadas acciones que se estén llevando a cabo deben tener una continuidad.

Ahora está en tus manos decidir de qué forma quiere educar a su perro y si quieres educarte con él.

martes, 8 de abril de 2014

Adiestrar ó Educar un perro

Porque no es lo mismo una cosa que otra...


En este artículo trataremos de mostrar las diferencias entre Adiestrar y Educar a un perro. Dos términos muy distintos y que muy frecuentemente se confunden entre los propietarios caninos.

En bastantes ocasiones, han solicitado mis servicios para adiestrar un perro. Siempre analizo de forma previa el caso particular de cada binomio (guía/perro) antes de comenzar a aplicar cualquier entrenamiento y/o terapia. Este análisis lo hago siendo un espectador en el domicilio y en la calle de la relación del perro con la familia, el resto de animales, y el entorno. En un porcentaje elevadísimo de estos casos llegué a la conclusión de que lo que el cliente necesitaba no era Adiestrar a su perro. Lo que necesita con urgencia es Educar a su perro.


Educar un perro consiste en mostrar al perro las normas de conducta necesarias para una correcta convivencia y relación con los seres humanos de su familia, y del entorno, así como con otros perros y animales con los que convive o se relaciona ocasionalmente.

Desde el mismo instante en que el perro llega a casa, y en la edad que llegue, debe iniciarse el proceso de educación del mismo de forma constante. Esta debería ser iniciada por los propietarios y guías del animal. Lo que ocurre es que para poder hacer eso con éxito hay que tener conocimientos generales sobre el mundo canino.

Es imprescindible, por ejemplo, saber que la comunicación del perro es no verbal. Ésta se realiza con gestos, actitudes, posturas. Del mismo modo, ese lenguaje será el que el perro entienda mucho más rápidamente de nosotros. Es decir, entenderá mucho más fácilmente lo que hacemos que lo que decimos, aunque posteriormente y por su capacidad de aprendizaje asociativo el perro unirá ambos conceptos 

Adiestrar, por su parte, es enseñar determinados ejercicios específicos mediante entrenamiento. Estos ejercicios facilitarán el proceso de educación de un perro. Es decir, el adiestramiento canino puede considerarse como una  herramienta que puede ser utilizada durante el proceso de educar un perro. Aunque se trate de una herramienta muy válida y útil, es opcional, nunca imprescindible. Podemos tener un perro adiestrado para el rastro de forma excelente, y eso no conlleva necesariamente a que el perro tenga un comportamiento ejemplar en casa y relaciones positivas con el entorno.

Lo primero que debemos aprender y llevar a cabo es la forma adecuada de educar a nuestro perro para posteriormente usar, si así lo deseamos, el adiestramiento canino durante el proceso educativo. De todos modos, y siendo repetitivos, si a un perro no lo educamos correctamente jamás conseguiremos  obtener un buen comportamiento basado únicamente en el adiestramiento canino.

Modificar conductas y comportamientos no deseados, como la agresividad, desobediencia, excesiva dominancia, destructividad, etc., basándose exclusivamente en el adiestramiento canino no tendrá muchas posibilidades de éxito.

Si tenemos un perro con mala conducta, que no obedece, empieza a trazar las pautas correctas para su educación canina. Si recurres a un educador canino, trata por todos medios de que las terapias y entrenamientos sean en casa, contigo, y con una educación tuya en ese campo que te permita mantener posteriormente la educación y comportamiento de tu perro. Si la educación se hace fuera del entorno del perro, por una persona extraña, seguro que el profesional conseguirá educar al perro, pero este sólo sentirá el control de su comportamiento en su presencia. Control que se perderá paulatinamente en su regreso a casa, y con él la vuelta al mal comportamiento.

Así que comencemos educando un perro desde el primer día y luego, si queremos, podremos empezar el proceso de adiestramiento.