Entrena y fomenta su proactividad… y la tuya también.
El post de hoy queremos dedicarlo a la proactividad del perro. Actitud, contraria totalmente a la reactividad, que deberíamos tratar de buscar siempre en nuestros perros. En otro post trataremos de hablar sobre la reactividad de los perros, y de lo perjudicial que resulta dicha actitud en su equilibrio emocional y el de sus propietarios/guías.
La proactividad es la capacidad de asumir responsabilidades para que las sucesos transcurran tal y como nosotros deseamos que lo hagan. Se deben proyectar aquellos aspectos potencialmente modificables y cambiar los mismos para alcanzar el objetivo trazado. Entre el estímulo y la respuesta estará siempre la capacidad de actuar.
.png)
La proactividad (nuestra y del perro)
va de la mano con etapas básicas como la sociabilización (ENLACE), el vínculo
(ENLACE) y la educación canina. Nos permitirá disfrutar a ambos (guía y perro)
de una convivencia excelente, en casa y en la calle.
De un modo más concreto, debemos
tratar de saber siempre qué hará nuestro perro, ante todo estímulo externo,
antes de que lo haga.
Al igual que todo proceso formativo,
esto se consigue y trabaja de un modo gradual. Por lo tanto debes asegurarte de
que el perro está capacitado para resolver todas las situaciones que le vamos
presentando y, si no lo hiciese, qué tendremos que hacer para que las supere,
relacione y aprenda. Por lo tanto, trata siempre de preparar el entorno del
perro, de forma previa a la exposición de factores externos.
Una vez que parece que está clara la
conveniencia de nuestra actitud proactiva, en cualquier entrenamiento o periodo
formativo de nuestro perro, vamos a tratar de exponer por qué es importante que
el perro también adopte la misma actitud.
La mayor parte de
nuestros trabajos, en terapias específicas y modificaciones de conductas, se desarrollan
con perros reactivos. Estos perros están fuertemente influenciados de estímulos
externos que son los causantes de su conducta, de sus fobias, de sus miedos,
etc. El perro reactivo nunca sabrá gestionar, de forma adecuada, una situación
nueva, porque lo desconocido le provoca estrés y/o inseguridad. La inseguridad
y el estrés motivarán una respuesta no deseable en el perro, para poder
concluir cuanto antes con la situación expuesta.
Por eso, cuando trabajamos con cachorros, hacemos especial hincapié en buscar
la proactividad en ellos. Enfatizamos para que sus propietarios sepan captar la
importancia de esa actitud. Estamos permitiendo que nuestro perro sea menos
dependiente de nosotros para solventar los problemas que ante sí se presentan.
Un perro que sabe gestionarlos y canalizar su conducta de un modo adecuado para
superar situaciones de ese tipo.
En Urancán denominamos a estas técnicas
el Entrenamiento Invisible. El motivo de este nombre es porque la mayoría de los
clientes no ven el objetivo que
buscamos con ellas, cuando comenzamos su práctica.
Cuando empezamos nuestra convivencia con
el perro es muy recomendado premiar las conductas deseadas (sentarse, tumbarse,
venir a nuestro lado, etc.), aunque no hayan sido reclamadas por nosotros. Quedarán
grabadas en su cabeza y será más fácil perpetuarlas y que aparezcan cuando la
pidamos.
Además, es recomendable exponer al perro
a retos y/o desafíos para conseguir su recompensa (juguete o caricia). La
superación del mismo es el camino para conseguirlo. Conviene variar los mismos,
y que la dificultad de estos aumente de forma progresiva.
Su sentido más desarrollado es el
olfato, y el perro que sabe emplear el mismo, por regla general, es un perro
más seguro y que sabe relacionarse mucho mejor con su entorno. Créale
ejercicios de búsqueda (comidas y/o objetos) en distintos medios, en distintas
situaciones ambientales. Muéstrale lo orgulloso que te sientes de sus
resoluciones, de sus éxitos. Estarás dotando de seguridad, capacidad de
concentración y capacidad de relación a tu perro, y de un modo muy divertido
para ambos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario